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Un bis

Creo que desde que Inesita hace tres años se fue a vivir a Chile, y nos dejó medio guardarropas para Igna y otro medio para Chiari, a Igna no le compramos nunca más nada…
Ayer, previa consulta al papá, fuimos a comprar un jean, un cinturón y unas zapatillas…

– Ni se te ocurra, mamá, entrar a Cheeky o esos lugares… – me dice Igna refunfuñando con media sonrisa.
O…
– No pases, yo me lo pruebo solo.- y me cierra la puerta del probador en la cara.

Cuando volvíamos a casa, la abrazo a Chiari (Iván estaba de un amiguito) y le digo:

– Mi amor, a vos no te compré ni una hebillita…
– Le compraste un helado .- agrega Igna.

Seguimos abrazadas con Chiara y ella me dice:

– Bueno, má. Pero por lo menos vos querés que yo duerma con vos a la noche … ¿ Y eso no se lo contás a nadie, no?
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Ayer sábado y hoy también, hace mucho frío. Está nublado. Yo estaba doblando una ropa limpia, mientras Igna se hacía un Nescafé batido, previo a ponerse a estudiar. Me grita desde la cocina.

– Má, se acabó el azúcar. ¿ Abro otra ? Hay una Ledesma.

– ¿ Ledesma ? Sí, abrila… ¿ Pero de dónde habrá salido azúcar Ledesma ? – empiezo a protestar con el ceño fruncido – Yo no la compré, eso seguro, porque con la historia espantosa que tiene esa empresa – ¿ te la conté, no ? – yo nunca compro Ledesma…

Igna se asoma por la puerta y otra vez, con media sonrisa, me frena:

– Para, má, pará… Era un chiste… No es Ledesma, ¡ no es Ledesma !

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1) La Fioronave aún no tiene arreglado el asiento de atrás… es caprichoso el asiento, se cae, se tuerce, se sale… Chiarita está incómoda esta tarde, está inquieta. Iván se pone nervioso. Le refunfuña:

– Ay, Chiara, ¡ terminála !

Apenas estaciono, él, como siempre, trata de bajar primero. Ella se entromete, él la empuja con el brazo. Yo me enojo:

– Iván, Iván… ¡ Iváaaaaaaaannnnnnnn ! Te dije mil veces que seas más caballero. ¿ Quién te apura ? Bajá un cambio, por favor. Aprendé a esperar y dejá pasar primero a tu hermana, que además es más chica… Tendrías que ayudarla en vez de empujarla.

– Ah no, má… – mira hacia abajo Iván resoplando… Sube después un hombro y agrega:

– El que llega, llega…

Me doy vuelta y lo miro a los ojos con el ceño fruncido:

– ¡ Qué “el que llega llega”, ni “el que llega llega” ! Sé más caballero, en serio te lo estoy diciendo …

Entonces, Chiarita le explica al hermano:

– Claro, Iván. Vos tenés que ser más caballero y yo tengo que ser muy muy mujer…
¿ Entendés ?

2) Vértigo de sábado por la mañana, medio dormida, tenía que salir temprano a llevar a Iván a música. Igna se había pasado a mi cama y mientras desayunaba estaba mirando Robin Hood. Lo voy a saludar y me cuelgo con la escena en que Marian, lo acaba de conocer a Robin y le ayuda a sacarse no sé que cosa de la vestimenta, para que él se pueda bañar…(Obviamente llegamos tarde a música).
Ignacio ve la tinaja enorme, con agua y vapor y me pregunta:

– Má, ¿ no había ducha antes… ?

– No, hijo… Bañarse no era tan “normal” como ahora. Bañarse era una excepcionalidad… Tenías que … o bien ser de la nobleza, o bien… no sé: Ir, buscar el agua, calentarla. Un trabajo enorme.

– ¿ En serio ?

– En serio… las personas se lavaban, eso sí… Pero bañarse, ¿ como ahora ? No, no…

Se endereza en la cama, me hace media sonrisa y mientras vuelve a mirar la película me dice entre pensativo y divertido:

– Mansa vida, la de antes, má.

Cosas lindas

Además de un viaje fugaz, fugaz a Buenos Aires (acabo de llegar). Mendoza, Luna Park (entrega de la propuesta/trabajo de tres años del GRUPO CANPO – Corriente Agraria Nacional y Popular – a la Presidenta), Luna Park, Mendoza… El tiempo justo para caminar dos cuadras, ver el río: 30 minutos “d e t o d o” por adentro mío y vuelta a la cola de entrada.
Además de ese infinito, les cuento de los chicos, porque ando esquivándole al mail y me siento en deuda con tantos al respecto.
Besos per tutti,
Ka.

1) Iván x 1

Cansada, medio depre, domingo pasado a la noche, les acaba de hacer una sopita de municiones con casancrem… Iván me pregunta:

– Má, ¿ podemos comprar otra tele, de esas más grandes, que se cuelgan ?
– No, Iván, ni loca… Son carísimas, ahora no tengo plata. Más adelante vemos. La nuestra anda bien todavía…
– Bueno, pero esas son más lindas…
– Sí, ya sé, pero…
– Además, para ganar más plata, yo tengo una idea. Vas y trabajás de cocinera, ya que hacés la comida tan riquísima, ¿ querés ?

2) Chiarita x 2
a)
– Má, ¿ podemos ir a Disney ?
Frunzo el ceño mientras termino de taparla, acostándola para dormirse, y le contesto moviendo negativamente la cabeza.
– ¿ Por qué no te gusta ? ¿ Sale mucha plata ?
– Sí, además… Pero no es solo eso… Es que en Disney es todo de mentira… Hay tantas cosas, lugares que son hermosos y son de verdad: mares, ríos, montañas…
Entonces, me mira a los ojos y agrega:
– Y mamás.

b)
Veníamos en la Fioronave camino a casa, Igna sentado adelante al lado mío. Iván y Chiara atrás. Chiari no paraba de hablar:
– El Juan Pablo siempre me da galletitas y yo no quiero y le digo que no quiero, pero él me las da igual. El otro día trajo conitos y me dio, pero yo quería más y no tenía y me dijo que cuando vuelva a traer me va a dar, pero todavía no volvió a traer y …
– Mmmm, me parece que el Juan Pablo gusta de vos, Chiari. – la frena Ignacio con media sonrisa.
Iván escucha y se ríe.
– Sí, gusta de mí. – contesta ella ladeando la carita.
– ¿ Y vos ? – le pregunto yo.
– No, má, ya te dije que yo gusto del Santi.
– Ah… cierto. ¿ Y Santi gusta de vos ?
– No, má… El Santi gusta de la Guille.
– ¿ Y la Guille ?
– No, la Guille gusta de otro…
– ¡ Uy, Chiari ! – resoplo mientras doblo – ¡ No pegamos una !
Entonces, mientras Igna me mira poniéndose la mano en el corazón como si cantara el Himno y levantando las cejas con signo de interrogación y sonrisa forzada, Chiarita me contesta:
– Bueno, en realidad, la Guille gusta de mí.

…” Esos poemas “escandalosos” se presentan en la antología agrupados en tres secciones: “Eros”, “Hembrosía” y “Polis”…

“Siempre las divisiones son un poco arbitrarias, sobre todo cuando se trata de poesía, pero quiese que el libro reflejara mi propio proceso: el eros como detonante del conocimiento; luego la hembrosía, como la toma de conciencia de ser mujer y desde esa conciencia y esa afirmación, la conciencia colectiva, universal, eso de sentirme social…”

Gioconda Belli.

Para todas, todos… una mirada de encuentro.

Karina

Se me ocurre pensar en alguna guerra disgregadora de familias.., pero parece que por acá “todas las batallas” han venido a dar “justo” adentro mío… Aunque no, es sólo una sensación, lo cierto es que cada uno está dando la suya propia.

Osvaldo en un séptimo piso con vista al Pedemonte… Chiarita y yo, en casa (con Sathya y Pelusa).

Ignacio veraneando en Miramar con los tíos (Sergio y Alejandra): barrenador, patineta, bowling y churros… , de ahí empalma con Buenos Aires y después a Reta, en lo que está siendo su mes de pachanga ininterrumpida.

Lo miro, pongo cara de conejito y le digo con vos de bruja:

– Descansá, que sexto te espera…

Se ríe, terminamos de subir el bolso al auto, ladea la cabeza para atrás, como si le pesara terriblemente:

– Ay, má… no seas mala.

Iván se tomó el expreso “Fioro-nave-uno” de Chris y Santi y partió casi al mismo tiempo que Igna sin escalas a Buenos Aires, a la casa de los Abus. Nada original yo, la misma cantinela:

– Recargá las pilas, bombón, que segundo se viene de estudio….

– Tercero, má, tercero… – me corrige resignado.

Patino, retrocedo y caigo, pero disimulo:

– Ah, mirá vos… a veces tenés razón y todo.

Ayer cuando lo llamo por teléfono, me cuenta:

– Má, ¡ no sabés lo que soñé anoche !

– No, no sé… ¿ Qué pasó ?

– Soñé con la muerte…

– ¿ Con la muerte ?

– Sí, má… : Soñé que venía la muerte, subía al cielo y cambiaba todas las estrellas de lugar.

Lecturas de Iván

Les mando un parrafito empapado de “acá”. Se los mando hoy, porque me salió hoy, después …

¡ qué se yo ! Feliz Noche Buena, Feliz Año Nuevo,

Karina

Lecturas de Iván.

Volvíamos solos, con Iván, de su clase de batería… (Hoy tocamos la “cajita peruana”, me aclaró el profesor… ). El auto iba solitario, plena siesta en Mendoza, arbolada, calurosa, quieta. Iván me pregunta:

– Má, ¿ qué le vamos a regalar mañana a Lucas para el cumpleaños ?

– No sé. ¿ Qué se te ocurre ?

– Él me pidió una WI.

Me sonrío. Lo miro.

– No , Iván… ¡ Qué WI , ni WI ! Es carísima. Pensá otra cosa, seguro hay otra cosa.

– Un juego de mesa.

– Ah, sí, me parece bien… Ahora te dejo en casa y voy al centro, porque tengo psicólogo.

¿ Querés que lo compre ?

– Dale, y cuando llegues me lo mostrás.

– Dale.

Se hace un silencio. Le digo:

– Iván…

Me mira y me contesta:

– Te amo.

Le pregunto divertida:

– ¿ Cómo sabías que iba a decirte eso ?

Se sonríe.

– … Porque siempre me lo decís, má.

Y agrega con caria seria, haciéndose el misterioso:

– Yo te puedo leer la mente.

Le tomo el desafío y le redoblo:

– ¿ Y el corazón ? ¿ Me podés leer el corazón ?

Suspira, tranquilo, me contesta:

– Obvio. Si estoy adentro. Yo estoy adentro de tu corazón.

Iván responde

Estaba llenando unas bandejitas con verduras en una rotisería vegetariana que hay sobre la Avda. San Martín. Volvíamos de la clase de ciencias, el sábado por la mañana y los chicos se habían quedado en el auto con Osvaldo. Entonces, siento que una voz femenina me pregunta desde atrás:
– ¿ Vos sos la mamá de Iván ?
Me tomo unos segundos antes de responder y me imagino contestándole “ Depende lo que me vayas a decir”… Pero no, tomo valor: abro una suave sonrisa y giro:

– Sí…
– Yo soy la Miss de inglés que él tenía a principio de año en el Instituto, ¿ te acordás ?
– Me acuerdo. Te llamás Karina, igual que yo.

Respiro aliviada, venía conciliadora la conversación. Ella retoma.

– ¿ Viste que bien que anda Iván en el nuevo curso ? Ahora está con chicos de su edad, de 6,7,8 años …
– Totalmente.
– Igual… tu hijo es muy especial.
– Mmm, sí, sí…
– ¿ Sabés lo que hizo el otro día ?
– Mmm, no … no.
– Resulta que la nueva Miss, le hizo un pregunta en clase, entonces, parece que Iván se quedó pensando unos minutos y después le contestó:

“Ay, no sé, Seño. La verdad: me cagaste.